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Biografia Dr. Gustavo Baz Padra
 

     El Auge de Tlalnepantla

El Auge de Tlalnepantla
Personajes de la Época
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EL AUGE DE TLALNEPANTLA

 

CENTRO GANADERO

Mientras se iba deslizando trabajosamente la vida en Tlalnepantla, como en la mayoría de las poblaciones del país, arruinadas unas, destruidas otras, por las sangrientas luchas de la Revolución, poco a poco, entre dificultades económicas iba surgiendo este pueblo merced al trabajo honrado de sus habitantes.

Por los años veinte comenzaba Tlalnepantla a convertirse en un importante centro ganadero, con motivo de ser desembarcado en este punto todo el ganado que surtía los rastros de México, la Villa de Guadalupe, Tacuba, Tacubaya, Texcoco, Cuautitlán y otros más.

Un amplio "desembarcadero" ubicado al final de la avenida Hidalgo, con escapes del Ferrocarril Nacional, báscula y corrales recibía diariamente y en grandes cantidades el ganado bovino, ovino, caprino y porcino de las diversas zonas productoras del país como eran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León, Zacatecas, San Luis Potosí, Aguascalientes, Querétaro , Hidalgo, Michoacán y Veracruz.

 

   
   
 

“Grupo de ganaderos de Tlalnepantla, entre los que pueden identificarse a Trinidad y Francisco Barriga, don Joaquín M. Guerra, don Ángel Cruz, don Domingo Zavala, don Juan Luna, presidente municipal de dicha entidad en aquella época; don Daniel Lecona Jr. , don Rómulo Padilla Romo y don Agustín Garda, todos ellos de pie. Sentados: Antonio Schiavón, Juan Barón, Alfonso Barón, y Lauro Arnáez. La foto fue tomada en 1932 en el mesón de "El Progreso"

Fuente: Tlalnepantla, Tierra de En medio, Guillermo Padilla Díaz de León, pág. 158,
H. Ayuntamiento de Tlalnepantla de Baz, Edo. Mex. 1982-1984.

 

 

Tlalnepantla contaba con bien acondicionados mesones y cerros cercanos para llevar los ganados a pastar mientras eran realizados. Por los antiguos caminos de Vallejo y Azcapotzalco que conducían al Distrito Federal, eran luego transportados por tierra aquellos animales.

Todo esto dio origen al establecimiento de algunos pequeños hoteles y fondas para el hospedaje de los ganaderos que de diversas partes de la República llegaban a esta población con sus productos.

Fue el ganadero jalisciense don Florentino Aréchiga, fundador del mesón de San José en la antigua Villa de Tlalnepantla, el precursor  de lo que más tarde sería centro ganadero en esta población, pues fue el primero en traer del interior del país ganados para el consumo de carne del Distrito Federal. y también el primero en radicarse aquí con su familia.

Posteriormente, con intervalos, fueron siguiendo sus pasos otros ganaderos como don Felipe Cruz y su hijo don Ángel, del Estado de México; don Severino Lozano, su hermano don Tomás y su sobrino don Fidel, del estado de Nuevo León; también de ese estado don Vicente de la Garza, don Melquiades Treviño y don Amado Montemayor; de Zacatecas don Jenaro y don Antonio Soto; don Joaquín M. Guerra (después famoso empresario taurino de las plazas de El Toreo de México, Puebla y San Luis Potosí) y don Magdaleno Torres, de San Luis Potosí; don Rafael V. Quesada y don Agustín García, de Hidalgo; don Severiano , don Adrián , don Vicente y don José Montes,  Querétaro; también de ese estado don Vicente Rivera, don Anastasio Mejía , don Ángel, don Juan y don Porfirio Vega. De Aguascalientes don Jesús y don Maximino González, don Rómulo Padilla Romo, don José Jiménez y don Guadalupe Martín. De Michoacán don Trinidad y don Francisco Barriga, del mismo estado don Agustín Chávez (convertido mas tarde en ganadero de toros de lidia al adquirir la divisa de Ibarra). Don Agustín Cuevas y don Lauro Arnáez, del Estado de México. Por espacio de tres décadas aquel centro ganadero fue importantísima fuente de trabajo que mucho contribuyó a la estabilización económica de Tlalnepantla, ya que muchos de los introductores y comisionistas que acabamos de mencionar, se radicaron en esta población con sus familias.

La sociedad Tlalnepantlense acogió con afecto a la colonia ganadera, con la que cultivó siempre las más cordiales relaciones.

Tuvo aquel centro años de auge en los que corrió el dinero a manos llenas, en los que se movieron cantidades muy fuertes y se hicieron muy buenos capitales... Pero un día el desembarque de ganado en este punto fue suspendido por órdenes gubernamentales y el negocio se extinguió, la fuente de trabajo desapareció y los mesones cerraron sus puertas... Sólo las familias de los ganaderos, ya arraigadas en este lugar. Se quedaron...

 

LA GRAN TEMPORADA TAURINA DE 1920
Suprimida la fiesta brava en la capital mexicana por decreto expedido por don Venustiano Carranza el 7 de octubre de 1916, la afición metropolitana volvió a refugiarse en Tlalnepantla, como lo hiciese en circunstancias análogas el siglo anterior, cuando las corridas de toros fuesen prohibidas en el Distrito Federal por decreto de Juárez.

El domingo 10 de febrero de 1920, con un ambiente de gran expectación y entusiasmo, fue inaugurada en esta población una magnifica plaza de toros, la mejor de cuantas aquí se hayan levantado, con un cupo para ocho mil espectadores. Su ubicación fue la misma de la anterior, o sea en el espacio que actualmente ocupa el jardín Morelos, popularmente llamado de la "Diana".

Aquel coso fue construido por un grupo de aficionados formado por un señor francés de nombre Teófilo Gendropp, del rancho de "Los Fresnos" en el barrio de Los Reyes; don Pedro Quijada y don Manuel Meade. Dirigió la obra, toda de madera, el popular banderillero Alberto Cosío "Patatero", quien luego hizo empresa.

 

  Fuente: Tlalnepantla, Tierra de En medio, Guillermo Padilla Díaz de León, pág. 162,
H. Ayuntamiento de Tlalnepantla de Baz, Edo. Mex. 1982-1984.
   
 

“Diestros que integraron el elenco de la memorable temporada celebrada en la Plaza de Tlalnepantla el año de 1920: Luis Freg (mexicano), Pedro Carranza "Algabeño 2°" (español), Juan Silveti (mexicano), Enrique Rodríguez "Manolete 2°”... (Español) y Ernesto Pastor (mexicano). No aparecen en esta composición fotográfica Francisco Ferrer "Pastoret " (español) y Salvador Freg (mexicano), quienes también actuaron”

Fue aquella una temporada corta, pues sólo se dieron en ella nueve festejos; pero brillantísima y memorable. Actuaron los diestros mexicanos Luis Freg, Juan Silveti, Ernesto Pastor y Salvador Freg, así como los españoles Pedro Carranza “Algabeño 2°”.... Enrique Rodríguez “Manolete 2°”.... Francisco Ferrer "Pastoret" y José Corzo "Corcito". Los encierros procedieron de San Diego de los Padres. San Nicolás Peralta, Piedras Negras. San Mateo. La Laguna y Zotoluca.

Los Ferrocarriles Central y Monte Alto pusieron trenes especiales para los taurófilos, así es que Tlalnepantla semejaba una verdadera feria cada uno de aquellos domingos de toros.

El cartel de la corrida inaugural fue este: Luis Freg y Pedro Carranza "Algabeño 2°" con toros de La Laguna. La plaza registró un lleno absoluto, los toreros se arrimaron y dieron una buena tarde de toros, la gente salió feliz.

Aficionados de esta localidad que presenciaron aquella temporada, referían que los contratos de los toreros se firmaban en las mesas de dominó de la tienda y cantina " La Unión", de los señores Ituarte. Que el fino torero Ernesto Pastor se vestía de luces en la casa de don Porfirio Uribe, situada al principio del camino que salía de la calle Porfirio Díaz hacia la hacienda de San Javier; que Luis Freg hacía lo mismo en la casa de don Silverio Camarillo, a la sazón Presidente Municipal de Tlalnepantla, quien vivía en la esquina de Escobedo y Abasolo. Y que cuando la grave cornada sufrida en ese ruedo por Juan Silveti, ocasionada por un astado de Piedras Negras, había sido el famoso cirujano don Carlos Cuesta Baquero quien lo interviniera de emergencia en la casa de don Florentino Mondragón, en la calle de Aldama.

Por cierto fueron esos dos toreros, Juan Silveti y Ernesto Pastor, los triunfadores indiscutibles de aquella histórica serie de corridas celebradas en el ruedo de Tlalnepantla.

 

JAMAICA HISTORICA
El Pbro. don Canuto Flores, titular de la parroquia de Corpus Christi de Tlalnepantla, hombre culto, pues aparte de eclesiástico era historiador, arqueólogo y etnólogo organizó para el día 31 de mayo de 1931 una fiesta benéfica a la que intituló "Jamaica Histórica". El evento tuvo lugar en el atrio del templo y fue anunciado en programas bellamente impresos, los cuales rezaban así:

"Fiesta regional y popular en la que tomarán parte las familias más aristocráticas de esta localidad, así como la clase media y la pobre.

"Jamaica original que nos hará retroceder cuatrocientos años... Se ha organizado con el fin de reunir fondos para la reconstrucción, reparación y conservación del templo, convento y huerta, que son los más antiguos que tenemos en la nación, puesto que la iglesia y el convento fueron trazados por el padre Gante, pariente del Emperador Carlos V, y de este convento salieron padres franciscanos a la conquista de Texas.

"No habiendo otro lugar más extenso en la población, este paseo histórico se hará en el atrio del templo, por ser el más extenso que hay. Canuto Flores."

Asistió todo del pueblo de Tlalnepantla y sus contornos. De la capital vinieron personalidades del mundo político, diplomáticos, periodistas y reporteros gráficos.

La fiesta consistió en una representación del encuentro entre el emperador Moctezuma y el conquistador Hernán Cortés en la ciudad de Tenochtitlán, el 8 de noviembre de 1519.

El emperador mexica fue extraordinariamente caracterizado por un indio de raza matlatzinca, muy bien seleccionado por el señor cura Flores. Tras de él, quien era llevado en andas por algunos de sus súbditos, desfiló su gran séquito de capitanes, embajadores y sacerdotes; de astrólogos, hechiceros, poetas, músicos y espías... Estuvieron presentes las esposas de Moctezuma y las princesas de la corte tenochca, los caballeros águilas, los caballeros tigres; las hijas del sol, matutinas, meridianas, vespertinas y nocturnas, con su indumentaria propia, según el oficio que desempeñaban en el templo.

 

    Fuente: Tlalnepantla, Tierra de En medio, Guillermo Padilla Díaz de León, pág. 176,
H. Ayuntamiento de Tlalnepantla de Baz, Edo. Mex. 1982-1984.
     
   

“El emperador Moctezuma Xocoyotzin magníficamente caracterizado por un indio matlatzinca en la ''Jamaica Histórica" celebrada en Tlalnepantla el 31 de mayo de 1931”

 

También desfilaron las indias de Tenayuca luciendo la primera indumentaria que les impusieran los padres franciscanos.

 

   

Fuente: Tlalnepantla, Tierra de En medio, Guillermo Padilla Díaz de León, pág. 177,
H. Ayuntamiento de Tlalnepantla de Baz, Edo. Mex. 1982-1984.

     
   

“Bellas damitas de Tlalnepantla representaron princesas mexica de la corte de Moctezuma”

 

 

     

Y las mujeres españolas, las primeras que pisaran la tierra de Anáhuac, estuvieron espléndidamente representadas por señoritas de la sociedad tlalnepantlense, quienes hicieron derroche de lujo con sus hermosos trajes, sus crinolinas, mantillas, plumas y abanicos.

 

       
   

“Grupo de hermosas señoritas de la sociedad de Tlalnepantla
simbolizando a las primeras damas españolas del virreinato”

Fuente: Tlalnepantla, Tierra de En medio, Guillermo Padilla Díaz de León, pág. 177,
H. Ayuntamiento de Tlalnepantla de Baz, Edo. Mex. 1982-1984.

 

Fue un evento magnífico que quedó para los anales de este pueblo. Los diarios metropolitanos dedicaron primeras planas a aquella fiesta, teniendo para su organizador, así como para todos los elementos que en ella participaron, los más calurosos y encomiásticos elogios.

Tres años más tarde, el 20 de mayo de 1934, el padre Flores repetía su "Jamaica Histórica" en el propio atrio de la iglesia, con el mismo éxito de la ocasión anterior.

Recordamos de entre las señoritas que fungieron como princesas aztecas, luciendo todas muy bellas, a Juanita y Maruca Cárdenas, a Lucha Zavala y Carolina Marqués, a Catalina Padilla, Concha Lozano y Lupe Barón, a Elena y María Luisa Schiavón, a Elvira e Isaura Basurto, a María y Estela Todoberto, a Guillermina y Lola Basurto, a Nacha Chávez, Virginia Salas, Gracia Rivero y Ángela Sánchez.

De las hermosas damitas que caracterizaron a las mujeres españolas, se recuerda a María y Elvira Lecona , a Jovita Marqués y Josefina Cruz, a Lucha White y Olga Zierold, a Carlota Nogal, Aurora Alzola y María del Carmen Padilla, a Sara, Beatriz y Esperanza Urquijo, a Nacha Llona, Herlinda Valiño, Remedios del Pino y Concha Cárdenas.

 

   
   
 

“El Presbítero don Canuto Flores, párroco titular de Corpus Christi
(el del centro), durante un acto religioso”

Fuente: Tlalnepantla, Tierra de En medio, Guillermo Padilla Díaz de León, pág. 178,
H. Ayuntamiento de Tlalnepantla de Baz, Edo. Mex. 1982-1984.

 

El maestro Horacio Zúñiza, insigne mexiquense nacido en Toluca en 1900, poeta, literato, catedrático y periodista, refiriéndose en su obra El Estado de México al Pbro. Don Canuto Flores, lo hace en estos términos:

 

".....Cuenta venturosamente nuestra Entidad Federativa con hombres tan preparados y capaces, que perfectamente podrían escribir la Geografía, no únicamente física y política, sino la Geografía, económica, política y social del Estado, que ya se hace verdaderamente indispensable.

"A este respecto, ¿se ha llegado a pensar lo que podría haber alcanzado el esfuerzo , sabia y vigorosamente asociado de intelectuales tan fuertes como el arqueólogo D. Canuto Flores y el geógrafo Protasio Gómez y de espíritus tan laboriosos y sagaces como los ilustres historiadores del Estado, don Aurelio J. Venegas y D. Gilberto Bernal?"

 

SE INICIA LA TRANSICIÓN
Por los años treinta los lugareños vivían más de los recuerdos que de proyectos o miradas puestas en el futuro. Indemne a la acción del tiempo. Tlalnepantla conservaba en lo físico y en lo espiritual sus viejos modos de vida. Sin embargo, hacia los finales de esa década, comenzó el pueblo a experimentar ciertos cambios que no dejaron de sacudir el espíritu conservador de algunos de sus habitantes.

En 1936, el Ayuntamiento de Tlalnepantla, presidido por el señor José Mozo, obtuvo de la Oficina de Bienes Nacionales la aprobación para el establecimiento de una escuela de enseñanza primaria en lo que fuera la huerta perteneciente al templo de Corpus Christi. Posteriormente, el gobierno del Estado de México concedió la autorización para que se llevase a cabo la citada obra.

La idea original, así como las gestiones ante Bienes Nacionales, habían sido del señor don Sebastián Cruz, juez conciliador por aquellos días y estimado caballero de esta localidad, a quien no escapaba la urgencia de una escuela de grandes proporciones que diera albergue a la entonces ya creciente población infantil de la entidad.

Otorgado el permiso por el gobernador don Wenceslao Labra, se procedió en marzo de 1938 a la tala de árboles y demolición de las bardas.

El suceso levantó ámpula entre los vecinos del lugar. Especialmente en el señor cura don Canuto Flores, párroco titular del templo de Corpus Christi, quien protestó enérgicamente por la destrucción de aquella huerta cinco años antes declarada monumento nacional. Transcribimos aquí una de las notas periodísticas que aparecieron por aquellos días en algunos diarios, en las que se protestaba por la devastación de la huerta.

"Inconscientes elementos agraristas están a punto de cometer un atentado de lesa cultura al pretender destruir una huerta de gran valor histórico, por ser la primera en América en la que se inició el cultivo del olivo y árboles frutales como peras, manzanas, duraznos y algunos otros, traídos por los conquistadores españoles al Anáhuac. Esta huerta, situada en Tlalnepantla, junto al convento de Corpus Christi, es la que está amenazada por tal acto de barbarie, no obstante haber sido declarada monumento nacional. Como la determinación del citado grupo de agraristas ha levantado una ola de protestas entre los diversos sectores sociales de esta población, se sabe que ya se inician gestiones ante el señor Presidente de la República (era presidente el Gral. Lázaro Cárdenas), y ante el gobierno del Estado de México, para que el atentado no se consume."

La huerta desapareció, y en su lugar fue levantada la escuela "Wenceslao Labra", muy amplia y funcional, la cual fue inaugurada dos años más tarde.

Poco tiempo después corrió la misma suerte la antigua huerta de la hacienda de San Javier, que también vio venir abajo sus bardas, para que en aquel sitio se construyera un parque deportivo, el cual llevaría el nombre del presidente Manuel Ávila Camacho. El parque aquel, dotado de canchas para frontenis, alberca, mesa de tenis y local para biblioteca, no fue debidamente aprovechado y dejó de funcionar al poco tiempo.

La piqueta, implacable, continuó su obra demoledora, dando cuenta del atrio del templo, el cual ocupaba un área bastante amplia en pleno centro del pueblo. El proyecto para la apertura de una calle a través de aquel espacio era la causa.

En el año de 1939 comenzaron a construirse los talleres de "Artes Gráficas Cuauhtémoc", S.C.L., a los que se recuerda como la primera industria establecida en Tlalnepantla. Dichos talleres se levantaron en el crucero formado por la vía del Ferrocarril Nacional con la carretera a Azcapotzalco. El director de aquella empresa editora, que fuera inaugurada en 1940, fue el Coronel José Garda Valseca. Aquí se imprimieron las primeras revistas de historietas en la República Mexicana, tales como "Paquito", "Paquita", "Mujercita", "Pepin", "Paquito Cri-Cri" y "Manos Arriba". Ciento cuarenta trabajadores entre empleados y obreros, la mayoría de esta localidad, laboraron en aquellos talleres, a los que popularmente se les llamó "El Paquito".

 

UN NUEVO ARRANQUE INDUSTRIAL
A partir de 1920 comenzó una nueva etapa en el país. Álvaro Obregón ocupó la presidencia y cumplió su mandato de cuatro años; le siguió en el gobierno Plutarco Erías Calles, quien en 1929 y ante la muerte de Obregón anunció la terminación de la era de los caudillos y el comienzo de una etapa de instituciones, y por consiguiente la formación del PNR, que luego cambiaría sus siglas por PRM y finalmente por PRI. Los años 20 a los 40 formaron una etapa que se caracterizó porque se aplicó la reforma agraria, se fortalecieron las organizaciones obreras, se fundó el Banco de México, el Banco Nacional de Crédito Agrícola, las Escuelas Agrícolas Nacionales y se fortalecieron la cultura y la educación.
A partir de 1940 y en adelante la tarea fundamental ha sido alcanzar un amplio desarrollo industrial Así desde los gobiernos de Cárdenas, Ávila Camacho y Miguel Alemán se encaminaron por ese desarrollo, mismo que se ha seguido hasta nuestros días.
Uno de los objetivos de los gobiernos del Estado de México fue también encaminarse hacia ese desarrollo. Se construyeron nuevas carreteras, se le dio mucha importancia al ramo educativo a través de la construcción de escuelas, y se apoyó  el establecimiento de centros industriales.

 


LOS PRECURSORES DEL MAGISTERIO
Maestros por vocación, que amaron su carrera y a ella consagraron los mejores años de su existencia como al apostolado principal de su vida, trabajando infatigablemente lo mismo en tiempos de paz, que en las turbulentas etapas de nuestra Revolución o en los perlados de reconstrucción.
Fueron los maestros Jerónimo Casas y Filiberto Nava quienes impartían enseñanza primaria allá por los finales del siglo XIX, en una escuela que existió en los bajos del curato de la parroquia, en la avenida Juárez de la entonces Villa.
La insigne maestra Juanita Hinojosa, en el mismo local, al que ella diera el nombre de "Juan Enrique Pestalozzi", en honor del célebre pedagogo Suizo, sembró en forma ininterrumpida la semilla del saber desde que se inició el siglo XX, hasta los años sesentas de ese mismo siglo, aún después de haber perdido el don de la vista. Su recuerdo, especialmente para quienes fueron sus discípulos, será imperecedero.

Hubo otra escuela en la avenida Juárez, esta era oficial, para niñas, de la que fue directora la culta maestra Isabel Osario de Tirado.

 

   
   

“Don Catarino Juárez Arellano, ilustre mentor de varias generaciones en
Tlalnepantla y tronco de una gran dinastía de maestros”

Fuente: Tlalnepantla, Tierra de En medio, Guillermo Padilla Díaz de León, pág. 230,
H. Ayuntamiento de Tlalnepantla de Baz, Edo. Mex. 1982-1984.

De la escuela oficial para niños "Benito Juárez", establecida en la primera calle de Porfirio Díaz, en el mismo edificio que en el siglo pasado fuera Presidencia Municipal de Tlalnepantla, fue director en la década de los veintes el ilustre profesor don Catarino Juárez Arellano, fundador de una distinguida dinastía de maestros que supieron hacer honor a su progenitor al través de una brillante trayectoria, como fueron su hijo Rubén y sus hijas Libertad y Democracia, estas últimas condecoradas con la medalla "Ignacio Manuel Altamirano" , en atención a sus altos méritos.
Otros maestros gratamente recordados son el profesor Jorge Gómez Gómez, talentoso y de ideas avanzadas, quien dirigió la escuela oficial "J. Agustín González", en el mismo edificio, logrando que se ampliase la enseñanza primaria hasta el sexto año, ya que sólo se impartía hasta el cuarto, e implantara la enseñanza mixta.
La maestra Juanita Hernández, de la escuela oficial mixta "Filiberto Gómez", en el propio edificio, que con su dinamismo y energía, jovialidad y entusiasmo, lograra dejar honda huella en el corazón de quienes fueron sus discípulos.
La culta y abnegada maestra Virginia Poulat Vda. de Salas, quien diera origen con su larga y brillante trayectoria a que se instituyera la medalla "Virginia Poulat Salas" para premiar a los maestros en sus veinticinco años de labor, y hoy ve prolongar su vocación magisterial en sus hijas María y Virginia, directora y maestra, respectivamente, del colegio " Ignacio M. Altamirano".

 

   

“Cuatro insignes maestras de Tlalnepantla: Democracia Juárez Medina, Virginia Poulat Vda. de Salas, Juanita Hernández y María Salas”

Fuente: Tlalnepantla, Tierra de En medio, Guillermo Padilla Díaz de León, pág. 232,
H. Ayuntamiento de Tlalnepantla de Baz, Edo. Mex. 1982-1984.

 

La docta profesora Antonia Franco de Lara, a cuyo carácter y tesón se debió el establecimiento de la Segunda Enseñanza en esta entidad, con la apertura de la Escuela Secundaria "Tlalnepantla Industrial" No. 6, por cooperación, quien viera salir de sus aulas a incontables jóvenes que más tarde, al continuar sus estudios superiores, se convirtieran en brillantes profesionistas...

 

   
   

“Cuadro alegórico formado por el maestro don Catarino Juárez  Arellano y sus hijos  Rubén,
Libertad, Democracia, Alma, Victoria y Augusto”

Fuente: Tlalnepantla, Tierra de En medio, Guillermo Padilla Díaz de León, pág. 231,
H. Ayuntamiento de Tlalnepantla de Baz, Edo. Mex. 1982-1984.

Posteriores a aquellos maestros, nuevos profesores llegaron y también nuevas aulas se abrieron para recibir a la creciente población estudiantil de Tlalnepantla. A los antiguos centros de estudio siguió la apertura de amplias y modernas escuelas primarias y secundarias; colegios de enseñanza preparatoria y la Escuela Nacional de Estudios Profesionales, la ENEP Iztacala, perteneciente a la Universidad Nacional Autónoma de México.

 

 

 

“El periódico "Provincia" rindió homenaje en junio de1955 a la ilustre maestra Juana Hinojosa. En la fotografía aparecen, de izquierda a derecha, las siguientes personas: Héctor M. Nava, Isaura M. de Basurto, Ángela Coppe Vda. de Schiavón, Federico J. Padilla, Director de "Provincia "; Profra. Juana Hinojosa, Sebastián Cruz Vega, Gerente del citado periódico; una persona no identificada, Cecilia G6mez Vda. de Martínez y Rubén Aguilar”

Fuente: Tlalnepantla, Tierra de En medio, Guillermo Padilla Díaz de León, pág. 232,
H. Ayuntamiento de Tlalnepantla de Baz, Edo. Mex. 1982-1984.

 

REFERENCIAS:


Para las notas de pie de página favor de consultar el libro “Tlalnepantla, una región en la historia” de Laura Edith Bonilla de León y Rebeca López Mora, editado por el H. Ayuntamiento Constitucional de Tlalnepantla de Baz, Méx. 1994-1996 y el libro “Tlalnepantla, Tierra de En medio” de Guillermo Padilla Díaz de León, editado por el H. Ayuntamiento de Tlalnepantla de Baz, Edo. Mex. 1982-1984; ambos en la biblioteca digital de ésta página web.

  • CENTRO GANADERO, páginas 155 a la 156 del libro “Tlalnepantla, Tierra de En Medio” de Guillermo Padilla Díaz de León, editado por el H. Ayuntamiento de Tlalnepantla de Baz, Edo. Mex. 1982-1984.
  • LA GRAN TEMPORADA TAURINA DE 1920, páginas 161 a la 162 del libro “Tlalnepantla, Tierra de En Medio” de Guillermo Padilla Díaz de León, editado por el H. Ayuntamiento de Tlalnepantla de Baz, Edo. Mex. 1982-1984.

 

  • JAMAICA HISTORICA, páginas 175 a la 178 del libro “Tlalnepantla, Tierra de En Medio” de Guillermo Padilla Díaz de León, editado por el H. Ayuntamiento de Tlalnepantla de Baz, Edo. Mex. 1982-1984.
  • SE INICIA LA TRANCISICIÓN, páginas 183 a la 186 del libro “Tlalnepantla, Tierra de En Medio” de Guillermo Padilla Díaz de León, editado por el H. Ayuntamiento de Tlalnepantla de Baz, Edo. Mex. 1982-1984.

 

  • UN NUEVO ARRANQUE INDUSTRIAL, de la página 138 a la 139 del libro “Tlalnepantla, una región en la historia” de Laura Edith Bonilla de León y Rebeca López Mora, editado por el H. Ayuntamiento Constitucional de Tlalnepantla de Baz, Méx. 1994-1996. 
  • LOS PRECURSORES DEL MAGISTERIO, páginas 229  a la 232 del libro “Tlalnepantla, Tierra de En Medio” de Guillermo Padilla Díaz de León, editado por el H. Ayuntamiento de Tlalnepantla de Baz, Edo. Mex. 1982-1984.


 

 

   
 
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